En el cuento infantil “Blancanieves” veíamos como la ególatra y vanidosa reina no aceptó deportivamente, más bien al contrario, que su dilecto espejo  mágico le dijera que en realidad no era la mejor y más bella del reino. Me imagino lo que tuvo que pasar ese espejo para atreverse a tal aseveración. Sirva lo dicho…

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